Daniel Garcia y Padre Romano Zago
Telefonos: 954093695 y 622239567
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Conferencias de Padre Romano Zago. EL Viernes 28 de Noviembre 2008, en Sevilla a las 11.00 en el Centro Civico de San Pablo .
Esta será la ocasión para presentar su libro traducido al español: Aloe no es remedio, pero sana, proximamente publicado en España.
Para contactar con nosotros 622239567 o 954093695
A todos los partecipantes obsequiaremos con una plantita de aloe arborescens.
Si quieres informaciones sobre nuestro productos llama al 622239567
o al 954093695 o envianos una e-mail
Los dos Libros de Padre Romano Zago muy pronto en todas las librerias .
ALOE no es remedio pero SANA
De Cancer se puede Sanar
Solo tú puedes curarte
En Marzo se comercializará el producto de Romano Zago. Si estas interesado en recibir más información o comprarlo, ponte en contacto con el 622239567 o enviando un e-mail a:
aarborescens@teamdrago2000.com
¿ Qué es el Aloe ?
El áloe cuenta con una tradición milenaria en el tratamiento de diferentes enfermedades. Hay más de 400 especies pero solo una, el Aloe Arborescens, posee más de 300 elementos farmacéuticos. Aloe Arborescens es un desintoxicante poderosísimo, restaura el organismo mediante la recuperación celular.
¿ Porqué Aloe Arborescens ?
El Aloe Arborescens posee una composición cualitativa similar a Aloe Vera pero hay varias diferencias cuantitativas, especialmente en el contenido de hexosas, proteínas y oligoelementos como el boro y el selenio. Arborescens posee más calcio, magnesio y potasio que aloe vera. También más hierro, manganeso, boro y cobre.
¿ Cómo actúa la formula ?
El brebaje purifica el organismo por medio de la miel, alimento que llega a los órganos más alejados, aloe arborescens tiene un gran poder cicatrizante, y el alcohol dilata los vasos sanguíneos.
¿ Cómo actúa nuestro producto ?
Es tónico, energético, nutritivo y revitalizante.
Reactiva y potencia el sistema inmunitario, desarrolla funciones antitumorales.
Es antioxidante, combate los radicales libres produciendo una acción antienvejecimiento.
Regula el colesterol total y disminuye los triglicéridos.
Es purificador, filtra y depura el organismo.
Regula la actividad intestinal.
Regula la presión sanguínea.
Es un antibiótico natural.
Combate y destruye las toxinas del cuerpo.
Elimina los residuos de las células.
Es coagulante y cicatrizante.
Inhibe la progresión de la enfermedad.
Regenera las células.
Sirve como analgésico, combate el dolor y las inflamaciones.
Reactiva la médula ósea.
Tonifica los capilares sanguíneos.
Hidrata los tejidos.
Es detergente antiséptico.
Es antipirético y elimina las sensaciones de calor de las llagas, ulceras e inflamaciones.
Está indicado:
Durante dietas hipocalóricas para que el cuerpo no absorba grasas innecesarias.
Para prevenir y curar enfermedades provocadas por desordenes alimenticios.
En el período de quimioterapia para contrastar los efectos secundarios nocivos del fármaco.
Durante el cambio de temporada, en periodos de estrés.
Para reequilibrar el organismo.
Para regular el estreñimiento y la disentería.
Para combatir la patología derivadas de la mala absorción alimenticia como disminución y aumento de peso.
Para la pérdida del cabello, los cambios de humor, insomnio y dificultad en la concentración.
Para prevenir la inflamación y aliviar el dolor.
Para los deportistas como integrador de la dieta cotidiana, para disminuir el ácido láctico producido.
Desde Colombia, la sabila y el cancer
http://www.elfrente.com.co/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=3804
Desde Argentina, Intrevista.
http://argentinauniversal.info/jul07/diego/medicina/medicina.htm
Desde Peru´, con 3 testimonios
http://gatoentexas.blogspot.com/2008/07/la-receta-de-la-sabila-contra-el-cancer.html
Si quieres saber todo sobre como prevenir el cancer o curarte
leete este libro.
http://aarborescens.blogspot.es/img/evitarelcancer.txt
Áloe contra el cáncer
El áloe cuenta con una tradición milenaria en el tratamiento de diferentes enfermedades, pero sólo en los últimos años se han podido comprobar las sorprendentes propiedades de una de sus especies, la arborescens, contra el cáncer y otros trastornos relacionados con el sistema inmune. Los resultados de dichas investigaciones han sido presentadas en la feria Expovital, celebrada en Madrid en marzo de 2002.
| Carlos Mateos Desde tiempos muy remotos, el áloe ha formado parte de los remedios más preciados debido a su capacidad para curar todo tipo de heridas. Ya en el año 2100 a.C., una tabla de arcilla sumeria explica sus virtudes; se ocupa de él el famoso papiro de Ebers, hacia el 1550 a.C.; y también aparece citado en la Biblia. Todas las grandes culturas han conocido y disfrutado de esta planta, para la que no han escatimado elogios sobre sus propiedades rejuvenecedoras. Los egipcios la denominaban «planta de la inmortalidad»; los indios, «la sanadora silenciosa»; para los sumerios era «la planta de la virtud mágica»; en la antigua China se la conocía como «el remedio armonioso»; «azucena del desierto» entre los tuareg; «elixir de la longevidad» para los rusos; los indios seminolas de Florida la llamaban «fuente de la juventud»; «elixir de Jerusalén» los templarios; y «sanadora natural» y «planta del milagro» los monjes medievales. También los grandes hombres y mujeres de la Antigüedad alabaron las virtudes de esta planta. El rey Salomón la cultivaba debido a sus propiedades terapéuticas; Nefertiti y Cleopatra, las dos reinas egipcias, la utilizaban para resaltar su belleza; Alejandro Magno fue incluso más allá y, siguiendo el consejo de su maestro Aristóteles, llegó a conquistar una isla (Socotra, en el Océano Índico) en la que el áloe se cultivaba en grandes cantidades, ya que sus soldados lo necesitaban para curarse las heridas. Incluso ha estado presente en algunos acontecimientos relevantes de la Historia. En su diario de navegación, Cristóbal Colón anotó: «Todo está bien, hay áloe a bordo». También hizo otra acotación: «Cuatro vegetales son indispensables para la salud del hombre: el trigo, la vid, el olivo y el áloe. El primero lo nutre, el segundo le alegra el espíritu, el tercero le aporta armonía y el cuarto lo cura». Más cercano a nuestra época, Mahatma Gandhi declaró: «¿Me pregunta qué fuerzas secretas me sostuvieron durante mis largos ayunos? Pues fueron mi gran fe en Dios, mi estilo de vida simple y frugal y el áloe, del cual descubrí sus beneficios al final del siglo XIX, cuando llegué a Sudáfrica». A pesar de esta larga tradición, no ha sido sino hasta hace un par de décadas cuando el áloe ha atraído el interés de científicos de todo el mundo, estimulados, principalmente, por la industria cosmética, que encontró en esta planta, en concreto en el áloe vera, uno de los mejores remedios para aliviar diferentes afecciones de la piel. Posteriores investigaciones han hallado que otra subespecie, la arborescens, es incluso más eficaz para combatir trastornos relacionados con el sistema inmune, incluyendo el cáncer. Cáncer de próstata En 2001, un grupo de científicos italianos, encabezados por el doctor Libertario Raffaelli, llevó a cabo un estudio con 31 pacientes con tumores de próstata y otros 29 con otras patologías urológicas, a los que se les suministró un preparado estándar de áloe arborescens. Los datos preliminares de dicho estudio, que acaban de ser presentados en Expovital, muestran una disminución de las infecciones urinarias difíciles, la remisión de tumores en tres de los pacientes oncológicos y una estabilización de la enfermedad en el resto.
A estos beneficios terapéuticos hay que añadir, según el doctor Raffaelli, la práctica ausencia de efectos secundarios: «La tolerancia ha sido óptima, con un solo caso de problemas gástricos y otro de náuseas». Sin embargo, como otros productos que contienen antraquinonas (con efectos laxantes y purgantes), el áloe está contraindicado durante el embarazo y la lactancia. Además, señala el doctor Raffaelli, es necesario prestar especial cautela o consultar al médico en caso de dismenorrea, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, apendicitis u otras enfermedades inflamatorias intestinales, dolor abdominal de causa desconocida, insuficiencia renal y trasplantes o transfusiones recientes. Las posibilidades de esta variedad del áloe en urología están empezando a despuntar, destaca el doctor Raffaelli: «El interés por el áloe arborescens en urología como inmuno-regulador, antioxidante y antitumoral es muy reciente y surgió a partir de la publicación de un libro del padre Romano Zago, en el cual se le describe como una ‘cura’ de tumores prostáticos y vesicales. Las características antibacterianas de la planta la convierten en interesante para la cistitis y la prostatitis, mientras que su poder antioxidante puede ser útil desde el punto de vista andrológico (fertilidad y sexualidad) y en patología degenerativa, como la cistitis intersicial (inflamación crónica de la pared de la vejiga)». |
Aloe arborescens
Esta es una planta usada desde tiempos remotos para la curación de heridas y problemas digestivos, principalmente. Los principios activos de esta planta son numerosos, y su acción es altamente sinérgica, es decir, la combinación de dichas sustancias tiene un efecto más potente que la aplicación por separado de cada una de
ellas. En cuanto al cáncer, destaca el acemanano, un compuesto presente en el aloe, de marcada acción anticancerígena. El líquido amarillento de la parte verde de la hoja es el llamado acíbar, una sustancia aperitiva usada también como laxante o purgante, según la cantidad empleada. El resto de la hoja está formado por el famoso gel de aloe. Fue el monje Romano Zago, quien popularizó el uso del aloe para tratar el cáncer. En cierta ocasión, el monje fue requerido para administrar los últimos sacramentos a un enfermo moribundo de cáncer. No recibía tratamiento médico alguno; los médicos le habían enviado ya a “morir a casa”. El hermano Zago comentó a la esposa del enfermo que conocía un remedio para curar el cáncer. Ante los atónitos ojos de la familia, se trató al paciente con aloe, y el tumor del bajo vientre, del tamaño de una pelota de tenis, acabó desapareciendo, y el paciente regresó sano a sus tareas de agricultor. Muchos otros casos sucedieron a éste. La fama de Romano Zago se extendió a nivel mundial. A parte de los efectos curativos en cuanto al cáncer, el aloe es un excelente vitalizador del cuerpo y de las defensas orgánicas. En especial, el acemanano es un activador de los linfocitos. El aloe aplicado externamente es un excelente remedio para la piel, y se recomienda también para tratar quemaduras dérmicas producidas por rayos X o sesiones de radioterapia.En cuanto a la preparación de un remedio casero usando aloe, se recomienda seguir el siguiente proceso: Recolectaremos las hojas de aloe, con actitud de agradecimiento hacia la planta, pues no olvidemos que se trata de un ser vivo que nos ofrece sus poderes curativos, y como todo ser vivo, es sensible a nuestra actitud hacia él. Las hojas deben estar en buen estado y provenir de plantas de 4 o 5 años. Esta operación debe realizarse en horas de poca luz solar. Del mismo modo intentaremos evitar exponer el aloe a la luz durante el proceso de preparación, para evitar que se degraden sus componentes químicos. La cantidad de hojas a usar será de dos o más, de tal modo que sumen una longitud mínima de un metro, puestas una
a continuación de la otra. Seguidamente, quitaremos los bordes espinosos de las hojas con un cuchillo y las limpiaremos con un paño seco, sin mojarlas. Procederemos a trocearlas sin quitar el recubrimiento verde y las pasaremos por la licuadora. Lo mezclaremos con medio Kg. (500 g.) de miel pura de abeja y 50 ml. (5 cucharadas soperas) de alguna bebida alcohólica, como brandy. No hay que hervirlo. Guardaremos la mezcla en un frasco de vidrio oscuro, lo taparemos y lo conservaremos en un lugar donde no haya mucha luz. El alcohol produce un efecto vasodilatador, y la miel realiza la función de portadora de los compuestos presentes en el aloe, de tal modo que los principios activos son distribuidos hacia todos los rincones del organismo. Tómense tres cucharadas soperas cada día, media hora antes de las comidas. Siempre resulta mejor prepararse uno mismo el remedio, pues es la mejor forma de asegurarse de la buena calidad del producto y de su procedencia natural.
El Aloe es un excelente limpiador y antiséptico natural (contiene al menos seis agentes antisépticos: lupeol, ácido salicílico, nitrógeno de urea, ácido cinámico, fenol y azufre), que penetra fácilmente en la piel y en los tejidos (en algunas ocasiones cruzando siete capas distintas), que actúa como anestésico calmando todo tipo de dolores (especialmente los musculares y de las articulaciones) y tranquilizando los nervios, que posee una gran actividad bactericida, que también destruye numerosos tipos de virus, que es fungicida, antiinflamatorio, antiprurítico (detiene la comezón), altamente nutritivo (contiene vitaminas, minerales y azúcares), dilata los capilares sanguíneos incrementando la circulación en la zona afectada, descompone y destruye los tejidos muertos (incluyendo el pus), favorece el crecimiento celular normal (acelerando la curación de llagas y heridas), hidrata los tejidos y es antipirético (elima la sensación de calor en las llagas, úlceras e inflamaciones).
Los siguientes son algunos de los problemas para los que ha sido utilizado con éxito:
Alergias, abscesos, adicciones (a drogas diversas), aftas, afonía, agotamiento, asma, ampollas, amigdalitis, acné, acidez de estómago, anemia, artritis, arteriosclerosis, anorexia.
Bronquitis, bursitis.
Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis, ciática, cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes, cistitis, carbunclo, cortes al afeitarse, catarros, congestión intestinal, cáncer, cándida, comezones de todo tipo, congestión nasal.
Dermatitis, diabetes, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores de las articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago, dolores musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones intestinales.
Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces, erupciones, enfermedades de las encías, estreñimiento.
Forúnculos, fiebres sin identificar, flatulencias.
Gangrena, glaucoma, gota, gripe
Hemorroides, hepatitis, herpes genital, herpes zoster, halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión, hongos.
Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones de la vejiga y de los riñones.
Keratosis folicularis.
Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.
Mal aliento, mastitis (en las vacas), manos ásperas, manchas en la piel, manchas congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.
Náuseas de todo tipo.
Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras), enfermedades de los ojos.
Pie de atleta, piel seca, pezones estriados, parásitos intestinales, picaduras de insectos, pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, psoriasis, prostatitis, picores de todo tipo, problemas del páncreas diversos.
Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó por líquidos).
Resfriados.
Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.
Tendonitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.
Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica, úlcera de duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.
Vaginitis, várices, virus de Epstein.
Zoster (herpes).
Utilizaciónes
El poder del Arborescens
La asociaciónes del Aloe
La planta
Las leyes de Hamer
Mas beneficios
Porqué no se conoce
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Romano Zago en (Italiano)
Video receta Padre Romano Zago